lunes, 12 de noviembre de 2018

Un aspecto importante del mal

El libro va, más allá de si encontrará publicación o no. Calculo que dentro de algún tiempo volverá la noche, esa noche que contemplé al hacer esta fotografía. Saqué en claro que los granos es lo que tiene comprar una cámara de segunda mano. Parece una foto antigua que ha intentado ser restaurada, y el poema es una ensoñación, una meditación sobre el hecho del mal. A ver que tal...






¿Por qué me mantengo así, dentro de la herida? Tan dentro que ahí no duele nada, ahí donde se refugian sus hijos que son la frustración, el desengaño… lo que ocurre es que esta noche me siento tan cómplice de volver, que camino por las sombras de mi propio pie como el magma destruyéndolo todo.


Si hay presencia en las cosas
es porque mi abuela me enseñó a ser feliz.
El dromedario tranquilo en la ensenada
de mi tristeza, de mi vacío,
abre las puertas de la casa
donde me espera todo el mundo.
Dicen que los deseos juegan un papel crucial
en que algo se cumpla o no.
He salido esta noche en busca de unos deseos idiotas.



Hoy me llegó el libro de George Steiner, sus ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. Ya llega el invierno y quiero comprobar qué me dice cuando esta soledad se estropea y pincha más. Sabían que la soledad de un hombre se puede moldear, que no debe de ser tan malo dejar a Dios de lado, encontrar respuestas en lo oscuro de este siglo XXI en el que ya no merece la pena rezar por algo. Esta noche la soledad termina de ver el funeral por la muerte de lo humano. Sé que a veces nos pelearemos por morir.


Jean Baptiste Grenouille fue educado para la muerte.
Esta idea de la noche, de lo oscuro en Noche oscura del alma,
con sus tres vías: purgativa, iluminativa y unitiva
en que el alma se une con Dios, ¿sería capaz Jean de experimentarla?
Creo que Dios se ha olvidado algo en nosotros,
y es que olvidamos las experiencias. Dice Vicente Garrido
que el mal es creativo, y mi creación sobre el mal
es este poema. Esto es lo que saqué de rezar.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Un poema sobre la pérdida


XVII

Le falta música sabia a nuestro deseo

Arthur Rimbaud


         ¿Por qué existe la muerte, abuela? Entendía que al venir un aguacero te recordaba haciendo ganchillo en una tarde de invierno al calor del brasero de picón.  Oigo que estás sola; me acerco como un león que tiene hambre; lo que le induce a hacerlo es que va a matar a su presa. La muerte. Morir es lo que da sentido al mal. Abuela, te destrocé el cuello con un golpe de hacha. Si no se acabara con algo tan preciado como es la vida, el mal no tendría sentido. Todo gira en torno a la persona como el mal que nos hicimos tú y yo.

Cumplí años y no recibí ningún regalo,
en la cárcel todo el mundo se ha olvidado de mí.
Creo que, al comienzo del paseo, en el patio de la cárcel
todos me tienen ganas.
Abuela, tú mirabas desde la ventana del despacho
del alguacil de prisiones,
nadie vio la forma en que cogiste tu cabeza
y la volviste a poner en el tronco.

En la tumba de mi abuelo todo estaba preparado,
los huesos arrimados a la pared del nicho
mientras introducían el ataúd de mi abuela.
Mi abuela murió por muerte natural,
porque ya le tocaba.

         Sabes que morir es algo que no dura mucho… luego nadie recuerda que alguien haya vuelto. Una paz vacía llega cuando volvemos del cementerio. Enciendo la luz de mi cuarto y se me viene la luz de la lámpara del rincón del salón de casa de mi abuela. Por alguna razón creo que está encendida. Me vuelvo a vestir. Salgo a la calle. Voy por el Barrial hasta la calle Sierpes. Introduzco la llave en la puerta. Abro. Hace años que no vive nadie en la casa.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Poesía absoluta



José F. Aguayo
(Director de fotografía de Viridiana)



¿Por qué funcionan tan bien las ideas absolutas en un poema? Fijémonos en la siguiente afirmación: ‘Y tú dirás que la paz no es nada más que este amor / que va de tierra en tierra a plantar las rosas en secreto / inmenso como un cuerpo en la palma de una mano.’ Así termina Poema del extranjero y la rosa, de Claudine Helft, con una deshidratada presencia del amor que enfatiza su idea genuina, su idea global, y que siempre ha sentado tan bien a un poema, y que por contra no ha tenido la misma suerte con el ser humano. Yo puedo decir: La oposición no me la voy a sacar, y me estoy destruyendo. ¿Por qué? Porque hasta que no me examine no sabré hasta dónde ha llegado mi camino en ese aspecto, porque me puede salir bien el examen; incluso decir que no me voy a sacar la oposición normalmente implica cerrar los libros y dejar de prepararla, cuando podría establecer una serie de pensamientos que están más cerca de lo que es la verdad: La oposición requiere un esfuerzo, ¿estoy motivado? y más cuando ya he estado estudiando, porque es más correcto argumentar que hoy estuve una hora y media haciéndome del temario, que me dice que en mi vida se abren posibilidades para poder superarla. Sin embargo, las ideas absolutas en un poema funcionan como anillo al dedo. Este poema concluye con una teoría global sobre el amor que trabaja viniendo del poema que viene, pero que muchos podrían pensar que no tuviera razón de ser, o hacerse la pregunta de si de verdad el amor puede llegar a alcanzar esas cotas en el siglo XXI.

Así es como Claudine Helf define el enseñar a hacer un poema: ‘A imagen del ARTE... sin finalidad. Como una de las manifestaciones del ser a la vida. El poema es una manera de penetrar también el alma del mundo; pero al igual que el ARTE es también construcción y artesano. Aprender a desvelar la inspiración del Trabajo, luego a construir el poema “de otro modo”, siempre “de otro modo”.’ Una definición de ideas absolutas que podríamos aplicar a la vida de quien se quiere preparar una oposición. Imagina que te preparas la oposición sin la estricta trama de la presión de tener que aprobar, a lo mejor le sacas otro provecho a tu vida. Por eso dice László Krasznahorkai que ‘fluye tanta información, todo resulta tan confuso que será mejor que la realidad la filtren los poetas’, otra idea absoluta. Y habla de los poetas como aquellos que no son ‘predicadores de lo falso’ a los que la gente se ha acostumbrado. Volver a casa, un pensamiento de occidente según Krasznahorkai, o dejamos las ruinas lejos y volvemos a casa según J. Doce. La poesía llena de ideas absolutas para explicar un mundo sesgado, relativo, parcial, en el que nada es como es, y donde todos nos movemos en estancias con luz de noche que equivoca más que ayuda. Por eso Nuria Amat habla allá por diciembre de 2003 en El País, a propósito de quitar la literatura como asignatura en secundaria, de que la ‘literatura es la única forma de vida posible para cualquier persona con afán y voluntad de ser algo o alguien en el mundo.’ Lo que pasa que comprendemos la irrealidad de Gran Hermano, pero estos versos de Bécquer no: ‘Habrá poesía […] Mientras la ciencia a descubrir no alcance / Las fuentes de la vida, / Y en el mar o en el cielo haya un abismo / Que al cálculo resista…’.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Deshacerse de un poema


Laia Abril

En un artículo de blog, el poeta y ensayista Jordi Doce habla de este verso de su admirado Tomlinson: 'One builds a house of what is there". A la vez, añade la traducción que de él hace Octavio Paz -otro de sus poetas admirados- y dice así: "La casa se construye con lo que ahí encontramos"; y concluye el artículo con un intercambio de versos, presumo suyos, de un poema titulado 'Primer acto': "estamos, empezamos, nos vemos 'aquí... con las ruinas', y terminamos 'siempre lejos, siempre volviendo a casa'". El artículo entabla un curioso diálogo con lo que él cree que es la imaginación para construir un poema, empezar 'aquí... con las ruinas' y terminar el poema con el significado de que hemos vuelto a casa, con 'una mirada que se declara incapaz de poner orden o sentido en lo que ve', en palabras del propio Jordi.
A partir de aquí yo me hago una pregunta que está muy presente en mis propios poemas. Y cuento la anécdota que me ha ocurrido hoy. En el último año he vivido unos momentos de incertidumbre a los que me creía incapaz de dar una respuesta y utilizaba mi poesía. Más allá de si es buena o mala literariamente hablando, en ella mostraba el desorden de mi momento, y con ella sentía que tenía resortes para manejarme en lo que hacía. La anécdota de hoy empieza por un instante de increíble estrés que he vivido en el trabajo, que me ha llevado casi a vomitar en casa después del almuerzo, a intentar recuperarme echándome la siesta, y a estar contemplando a la luz de los Ejercicios de San Ignacio y buscar el silencio. En el transcurso de la contemplación en la que he estado casi hora y media, me he creído en la necesidad de seguir buscando el momento en los siguientes días porque me ha servido. La pregunta es la siguiente: ¿Un hombre creyente debe destruir sus poemas de desolación? La contemplación me sirvió, es más, intenté hacer un poema después, y no me salieron los versos. ¿Debo estar preocupado? Leo más arriba, en el mismo blog, un verso de Ernst Jünger: 'La vida divina es presente eterno', por lo que me sigo haciendo preguntas que intentaré responder en los próximos días. 
¿De verdad sirve la contemplación? ¿Verte en los ojos de la divinidad? He llegado a la conclusión de que el silencio me beneficia, pero el silencio purificador que ordena los escombros y por tanto, la casa; el poema ya está construido; quizá los 16 poemas de mi libro sean los suficientes, y ahora toque buscar a Dios. Aunque yo ya no le busco, sino que me siento, lo contemplo y dejo que me hable. En uno de mis poemas concluyo con el siguiente verso: 'Algo ocurre todos los días de una forma positiva, y yo no lo aprecio'. Este silencio no es el pozo al que estaba sometido Paul Celan tras la represión del nazismo, por ejemplo, quizá a un alma ordenada no le salgan poemas, aunque el desorden siga presente, porque como Jordi dice, a ese no ser capaz de poner sentido a lo que se ve, yo todo ello lo llevo a la divinidad, lo contemplo a la luz de la Palabra, y rara vez no se encuentra un significado. Paul McCartney lo dijo (la frase exacta no la recuerdo): 'Es sanador contar con la aceptación de que hay algo o alguien que te acompaña'. 
No significa que tenga la vida resuelta, y espero que de los escombros ordenados también se pueda construir un nuevo poema. La verdad es que admito que estoy exhausto y a lo mejor sea la causa de que hoy no haya podido escribir un poema.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La única reflexión en este momento

Introduzco las palabras como si me hubieran vencido, mi presencia en ellas se diluye para entrever una simple transparencia, quiero conocer el último día de mi vida, quiero pensar que esto de la excelencia ahora inevitablemente no sale a la luz, y que recordar lo inevitable -que el ser humano del siglo xxi aboga por lo aburrido- es una situación extraña para un animal moribundo como yo.
El otro día dijeron que nuestros padres sabían más que nosotros, y que nosotros sabemos menos, y que mis sobrinos saben menos, y así hasta que el mundo no sepa nada, aunque sea capaz de hacer la compra por medio de una pantalla que está en la puerta del frigorífico.
Mis miedos son elementales. ('Quiero demostrarme / que todos los barcos han zarpado. / Resulta extraño que, de antemano, la vida / sea ese establo donde el jinete llora la muerte de su caballo. / Todos aprendimos que de la nostalgia / se fabrican recuerdos falsos.') Estos versos me salieron una de estas tardes de septiembre en que todo empieza de nuevo. El curso, la vida. Algunos tenemos otra oportunidad por un instante, otros la han perdido por un cruel y fortuito regalo del destino. Somos tan vulnerables. 
El animal no necesita de nadie para sobrevivir; nosotros lo queremos todo: el amor de unos padres, el reconocimiento, la nostalgia. Cuando voy a casa de mi hermana Bolo me saluda, y necesita tan pocas cosas para vivir. Yo necesito dos asignaturas en la Uned, una estantería llena de libros, la ausencia del amor y la presencia de los amigos, un frigorífico lleno, y la destrucción del planeta; este blog.    

domingo, 3 de junio de 2018

Vuelvo por un momento

Deduzco y no encuentro explicación a la inercia de un poema, ¿por qué es un poema? ¿Quién puede saberlo?


Mi espejo


Sediento, la sed es la de la arena
de un desierto invisible. La actividad comienza aquí,
en el dolor, en la seducción de las cosas,
en una cabaña se despierta el invierno para fingir
como simula la felicidad.

En el fuego hay daño, hay paciencia,
hay una elección que no ha transcurrido, inmensa,
porque podemos satisfacer la mejor acción de la vida,
un regalo que no nos deja vivir.

Cuando la dedicatoria en un libro no sirve,
engendremos un beneficio terminado
recorriendo la luz.

Serenamente creo que lo sencillo crea
un recuerdo de cristal protegido por ti.

Mi espejo.

                                              foto de Norman Parkinson

lunes, 12 de marzo de 2018

Insistencia

El comienzo de un libro llega consigo una incertidumbre, y qué difícil es trabajar sin expectativas como dice Neil Young. Entender el fracaso para no tener miedo, dedicar el tiempo a ser útil a uno mismo. Jordi Doce ha puesto unos versos de Circe Maia en Facebook, una poeta que no conocía, y me ha dejado impresionado. Pero luego he leído más poemas suyos en Internet y reconozco que necesito muchas más lecturas. Para mí es un imposible llegar a estar 4 o 5 años escribiendo un poemario. Quizá mi poesía necesita interiorizar en mí y que salga lenta. Si llevo una semana sin escribir un poema, me siento culpable. Espero que dentro de dos años, en este blog pueda decir: publiqué la entrada con el último poema del libro. Dos años para hacer un libro es un buen tiempo. De momento dejo aquí el primer poema, aunque tengo escrito ya tres. Pero este decidí que iba a ir en el libro. A ver qué tal:

Insistencia


El barco, la luz de un faro                              
llega más allá de las cicatrices.
La luz del mar es un viaje al futuro,
nada existe, nada;
un silencio del siglo XXI.

Te demoras presencia al mirar
ese espejo de celosías extrañas.
Tarde cae cabizbaja la lluvia,
desmorona los sentidos,
los enfatiza asumiendo la templanza de un cigarro.

Un humo augura un recorrido,
se pierde al dar esquinazo
el comienzo del aire, el primer susurro,
atropellado, a quemarropa,
rezando al destierro de lo que olvida.

Esa manera de quitarse la ropa
y entrar en la sauna, como un dios
atormentado por el sentido y la inercia de la esponja,
lavar demasiadas veces esos cantos
construidos con barro.

viernes, 2 de febrero de 2018

¿Ser escritor es un trabajo?

Me pregunto si una novela desaparece antes de que sea terminada. Llevo 8 folios de un ensayo de ejercicio novelístico, y veo todo el proyecto igual que el viento se pierde por la esquina escondida de los que pasan por allí sin entender nada. Dice Vicente Luis Mora que no entiende la escritura de Fred Cabeza de Vaca sin esas horas de trabajo durante los últimos 4 años, y a mí escribir prosa me produce mucho dolor. Voy viendo como el trabajo se va despejando, pero en mi vida no fui capaz de estudiar una hora diaria para sacarme el bachillerato, y ahora, después del trabajo, le saco 1 hora a lo sumo a la novela, y hoy escribí un folio, lo que dice Javier Marías que hay que hacer. Pero él se tira 7 u 8 horas corrigiendo cada día, y yo los folios se me van acumulando, y van surgiendo tramas con fallos que intentaré corregir en un trabajo de corrección de un año. Otra forma de trabajar. Lo he dicho en alguna parte pero Pablo García Baena me dio la libertad cuando se llamó a sí mismo vago como lo más positivo de su actividad poética. Y la verdad que llevaba tres días sin escribir y durmiendo una siesta de cuatro horas después de trabajar, y hoy he tenido otra perspectiva de la historia. Muñoz Molina tiene razón, y el ejercicio de novelar te da una continuidad que no tienes con un poema, aunque sea una continuidad de 3 días a la semana, y uno de ellos el sábado que viene. Me he propuesto abastecer las ansias de seguir novelando durante unas 5 horas. No dejo de tener ese sentimiento equivocado de hoy de, mira he hecho una hoja más, porque al día siguiente puedo desecharla. Algo que no hace Adan, él dice que todo lo que sale forma parte de él, y en su libro Poison hay poemas más logrados y otros menos logrados.
En Un final para Benjamin Walter vi un trabajo concienzudo y así es difícil que las cosas salgan mal, y es que el libro me encantó por entero, fue escrito según registra Alex Chico entre el otoño de 2015 y el verano de 2016, aunque debió de tener un trabajo de documentación impresionante. Fred cabeza de Vaca ha tenido un trabajo inmenso de imaginación y de investigación académica sobre arte, y el libro se me hace pesado, denso, no creo que lo leyera un lector acostumbrado a leer a Pérez Reverte y eso es un problema si quieres vender muchos libros. De hecho es triste, pero Pérez Reverte está en la Academia porque vende muchos libros en el extranjero, o al menos eso le escuché a Víctor García de la Concha.
No quiero terminar este artículo sin destacar el trabajo y mimo que ponen las editoriales en sus libros. El de Alex Chico en Candaya y el de Vicente Luis Mora en Sexto Piso tienen una edición excelente. Enhorabuena.

domingo, 14 de enero de 2018

La corteza de Machado

En la dulce oscuridad de tus dedos
el sol termina con las huidas,
un camino extraño de los nombres
que no permite un encuentro
y sí un coito increíble.

En la madera del Olmo de Machado
el amor agoniza, y la única navaja
desfallece al escribir la historia de aquellos seres
que describen el desamparo
cuando la noche desaparece,

y el encuentro es perfecto entre el hombre
que llora por su amor, y la musa,
y los nombres en la corteza gritan
como un monte perezoso
al que el hombre sube para reírse.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Siglo XXI

Levantarse de nuevo


Literatura; que la caligrafía sea lenta como los colores de un acorde menor,
incluso para remediar el fracaso hay un corazón que estropea la tristeza,
y quizás con clarividencia entenderemos mejor la urgencia que hay
de no ser esclavos.

Siglo XXI y en qué te manifiestas: en las sandalias hay un mensaje,
poco equipaje y viajar de un lugar a otro, entender
el dolor como un refugio difícil, ese acto que hace
alguien por ti… la literatura de lo imperecedero.

Me tengo que levantar a las seis de la mañana para repartir el pan.
No quiero, no quiero despojarme de mi comodidad
hasta que tropiezo sobre la misma piedra, y eso que había sembrado flores;
no la quité porque quería fracasar, al atardecer
de un día de invierno demasiado frío hay imágenes que no sirven,
y que no las encuentro. Necesito hallar
lo que no funciona, necesito esa música como llover,

en las imágenes de mi vida hay un día de lluvia
en que saqué el paraguas, y te refugiaste, y me dijiste:
te dejo porque necesito que la vida me dé caña
y contigo iba a ser muy feliz.  

domingo, 24 de septiembre de 2017

¿Qué me duele?

Y los álamos son dos días en la lluvia

eliminando precisiones

porque lo que importa es el pecado, errar,

tropezar para recibir el abrazo

que ha destrozado la herida.

Un aspecto importante del mal

El libro va, más allá de si encontrará publicación o no. Calculo que dentro de algún tiempo volverá la noche, esa noche que contemplé al ha...