domingo, 3 de junio de 2018

Vuelvo por un momento

Deduzco y no encuentro explicación a la inercia de un poema, ¿por qué es un poema? ¿Quién puede saberlo?


Mi espejo


Sediento, la sed es la de la arena
de un desierto invisible. La actividad comienza aquí,
en el dolor, en la seducción de las cosas,
en una cabaña se despierta el invierno para fingir
como simula la felicidad.

En el fuego hay daño, hay paciencia,
hay una elección que no ha transcurrido, inmensa,
porque podemos satisfacer la mejor acción de la vida,
un regalo que no nos deja vivir.

Cuando la dedicatoria en un libro no sirve,
engendremos un beneficio terminado
recorriendo la luz.

Serenamente creo que lo sencillo crea
un recuerdo de cristal protegido por ti.

Mi espejo.

                                              foto de Norman Parkinson

lunes, 12 de marzo de 2018

Insistencia

El comienzo de un libro llega consigo una incertidumbre, y qué difícil es trabajar sin expectativas como dice Neil Young. Entender el fracaso para no tener miedo, dedicar el tiempo a ser útil a uno mismo. Jordi Doce ha puesto unos versos de Circe Maia en Facebook, una poeta que no conocía, y me ha dejado impresionado. Pero luego he leído más poemas suyos en Internet y reconozco que necesito muchas más lecturas. Para mí es un imposible llegar a estar 4 o 5 años escribiendo un poemario. Quizá mi poesía necesita interiorizar en mí y que salga lenta. Si llevo una semana sin escribir un poema, me siento culpable. Espero que dentro de dos años, en este blog pueda decir: publiqué la entrada con el último poema del libro. Dos años para hacer un libro es un buen tiempo. De momento dejo aquí el primer poema, aunque tengo escrito ya tres. Pero este decidí que iba a ir en el libro. A ver qué tal:

Insistencia


El barco, la luz de un faro                              
llega más allá de las cicatrices.
La luz del mar es un viaje al futuro,
nada existe, nada;
un silencio del siglo XXI.

Te demoras presencia al mirar
ese espejo de celosías extrañas.
Tarde cae cabizbaja la lluvia,
desmorona los sentidos,
los enfatiza asumiendo la templanza de un cigarro.

Un humo augura un recorrido,
se pierde al dar esquinazo
el comienzo del aire, el primer susurro,
atropellado, a quemarropa,
rezando al destierro de lo que olvida.

Esa manera de quitarse la ropa
y entrar en la sauna, como un dios
atormentado por el sentido y la inercia de la esponja,
lavar demasiadas veces esos cantos
construidos con barro.

viernes, 2 de febrero de 2018

¿Ser escritor es un trabajo?

Me pregunto si una novela desaparece antes de que sea terminada. Llevo 8 folios de un ensayo de ejercicio novelístico, y veo todo el proyecto igual que el viento se pierde por la esquina escondida de los que pasan por allí sin entender nada. Dice Vicente Luis Mora que no entiende la escritura de Fred Cabeza de Vaca sin esas horas de trabajo durante los últimos 4 años, y a mí escribir prosa me produce mucho dolor. Voy viendo como el trabajo se va despejando, pero en mi vida no fui capaz de estudiar una hora diaria para sacarme el bachillerato, y ahora, después del trabajo, le saco 1 hora a lo sumo a la novela, y hoy escribí un folio, lo que dice Javier Marías que hay que hacer. Pero él se tira 7 u 8 horas corrigiendo cada día, y yo los folios se me van acumulando, y van surgiendo tramas con fallos que intentaré corregir en un trabajo de corrección de un año. Otra forma de trabajar. Lo he dicho en alguna parte pero Pablo García Baena me dio la libertad cuando se llamó a sí mismo vago como lo más positivo de su actividad poética. Y la verdad que llevaba tres días sin escribir y durmiendo una siesta de cuatro horas después de trabajar, y hoy he tenido otra perspectiva de la historia. Muñoz Molina tiene razón, y el ejercicio de novelar te da una continuidad que no tienes con un poema, aunque sea una continuidad de 3 días a la semana, y uno de ellos el sábado que viene. Me he propuesto abastecer las ansias de seguir novelando durante unas 5 horas. No dejo de tener ese sentimiento equivocado de hoy de, mira he hecho una hoja más, porque al día siguiente puedo desecharla. Algo que no hace Adan, él dice que todo lo que sale forma parte de él, y en su libro Poison hay poemas más logrados y otros menos logrados.
En Un final para Benjamin Walter vi un trabajo concienzudo y así es difícil que las cosas salgan mal, y es que el libro me encantó por entero, fue escrito según registra Alex Chico entre el otoño de 2015 y el verano de 2016, aunque debió de tener un trabajo de documentación impresionante. Fred cabeza de Vaca ha tenido un trabajo inmenso de imaginación y de investigación académica sobre arte, y el libro se me hace pesado, denso, no creo que lo leyera un lector acostumbrado a leer a Pérez Reverte y eso es un problema si quieres vender muchos libros. De hecho es triste, pero Pérez Reverte está en la Academia porque vende muchos libros en el extranjero, o al menos eso le escuché a Víctor García de la Concha.
No quiero terminar este artículo sin destacar el trabajo y mimo que ponen las editoriales en sus libros. El de Alex Chico en Candaya y el de Vicente Luis Mora en Sexto Piso tienen una edición excelente. Enhorabuena.

domingo, 14 de enero de 2018

La corteza de Machado

En la dulce oscuridad de tus dedos
el sol termina con las huidas,
un camino extraño de los nombres
que no permite un encuentro
y sí un coito increíble.

En la madera del Olmo de Machado
el amor agoniza, y la única navaja
desfallece al escribir la historia de aquellos seres
que describen el desamparo
cuando la noche desaparece,

y el encuentro es perfecto entre el hombre
que llora por su amor, y la musa,
y los nombres en la corteza gritan
como un monte perezoso
al que el hombre sube para reírse.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Siglo XXI

Levantarse de nuevo


Literatura; que la caligrafía sea lenta como los colores de un acorde menor,
incluso para remediar el fracaso hay un corazón que estropea la tristeza,
y quizás con clarividencia entenderemos mejor la urgencia que hay
de no ser esclavos.

Siglo XXI y en qué te manifiestas: en las sandalias hay un mensaje,
poco equipaje y viajar de un lugar a otro, entender
el dolor como un refugio difícil, ese acto que hace
alguien por ti… la literatura de lo imperecedero.

Me tengo que levantar a las seis de la mañana para repartir el pan.
No quiero, no quiero despojarme de mi comodidad
hasta que tropiezo sobre la misma piedra, y eso que había sembrado flores;
no la quité porque quería fracasar, al atardecer
de un día de invierno demasiado frío hay imágenes que no sirven,
y que no las encuentro. Necesito hallar
lo que no funciona, necesito esa música como llover,

en las imágenes de mi vida hay un día de lluvia
en que saqué el paraguas, y te refugiaste, y me dijiste:
te dejo porque necesito que la vida me dé caña
y contigo iba a ser muy feliz.  

domingo, 24 de septiembre de 2017

¿Qué me duele?

Y los álamos son dos días en la lluvia

eliminando precisiones

porque lo que importa es el pecado, errar,

tropezar para recibir el abrazo

que ha destrozado la herida.

Pintar de negro

Necesito barullo, me da miedo lo blanco,
me da miedo ver

que soy yo al que han construido

y no a un extraño que bebe vino y cree en lo que reza:

—Allí donde me reúno contigo estoy yo,
diría un profeta.

Algo semejante pasa con los estilos:

(Me equivoco al ser el amante de la mente,
aquél que no ve posibilidades de destino.

Yerro y por eso busco, allí
donde nada me apetece,

así.)

Mad

El loco mira por la ventana

el transcurso de la vida, la memoria ausente
de la gente que enreda
en la publicidad y compra cosas…

El loco cree, al escuchar los pájaros,
que no hay que apagar la luz.

La duda de dirigirse a ella

En la oscuridad del sol simplemente

me ciega que sea tan espléndido en la ausencia de las cosas,

me cuesta encontrarle explicaciones

a mis días aciagos; estoy mejor en la noche

con las prostitutas musas en mi cercanía,

que equivocan el rostro que persiguen mis zapatos

como hacer el gesto de encender un mechero

en el concierto que vi solo,

y que ella se perdió.

El estilo de un poeta de blog

Al menos, ¿ocurriría?


Echo de menos el sonido del WhatsApp,
irme a la cama sin tener sueño y dormirme
para encontrar una fantasía.

Ella inventaba tan pocas preguntas…
y yo acostumbraba a cruzar desfiladeros en sus estados de ánimo
como las moscas buscan el dedo de la mano
sin saber encontrar la muerte;

(¿de antemano era posible atarla con un cordel
y estrangular su belleza con nostalgia?)

Llegaba el verano y daba vueltas solo al pueblo, y nadie
preguntaba por mi soledad:
         —la gente iba sola por el mundo
         como tú y como yo—

la gente no entendía nada de las cosas,
sino de la inercia de que había que crecer, y si crecías, tener hijos,
y si los tenías, cuidarlos, y si los cuidabas
habías aprovechado tu vida sin arrojarte por una cañada.

¿Eres fiel a un sentimiento de amor,
porque cruzarás el país para encontrarte con él?
Si él nunca te hizo ningún poema

y yo guardé en un cajón lo que decían los editores:
‘si no olvidas, no escribirás poemas’,
escribía espinas que miraban dentro al clavarse
para demostrar que el dolor era cierto y que había estrellas
que machacaban al alumbrar tanto.

lunes, 21 de agosto de 2017

Reflexión de finales de agosto



En la carpeta de 2017 de mis proyectos literarios hay 46 proyectos empezados y ninguno terminado. No lo valoro como una batalla perdida porque sé que me está llevando a algún lugar. Lo presiento, como intento que este verano no me arrastre a la desidia y el tedio del calor. Escribo sin método, con el fantasma fastidioso de que no se me da bien lo intelectual. Quizá tener vacaciones no sea una buena idea, porque este verano está siendo el verano de constatar que sigo buscando algo, perdido en la figura femenina, y que me hago demasiadas preguntas que no existen. 
La introducción de un bosquejo de cuentos me está sirviendo para encontrar lucidez e intercambiar espacio con los mejores momentos de mi vida, mi adolescencia, donde se forjó este carácter enfermizo de hoy. En la poesía he hallado un pueblo de seres que mitigan su soledad intercambiándose poemas, así me imaginaría que están construidos los míos. En el cuento veo la fuerza para construir una novela larga, que enrede con los sinsabores que da este calor. Sabiamente, leí palabras de un poeta amigo que me reconfortaron cuando me hablaba de que es mejor hacer un libro en su totalidad y como obra, que jugar con muchos proyectos sin sentido. 
De momento, estos 46 proyectos encabezan la sabia de un libro de poemas, que ahora, en septiembre, al comienzo del próximo curso, le buscaré editor; y un libro de cuentos, cuya búsqueda y guía es el sujeto femenino: he perdido las charlas que me ayudaban a sobrevivir con una amiga, ella ya tiene su proyecto encauzado. Me dijeron: lo de la pareja surgirá si tiene que surgir, sino pues no surgirá. Aunque también hay que poner de sí mismo, y yo en ese tema no estoy de parte de nadie. Me cuesta olvidar, reponerme de maniobras fallidas, y eso aparece en mis escritos. Son inmensamente románticos, y alguien que me aprecia habla de esto como un fallo en mi vida, pero que no tiene por qué ser un fallo de mi escritura. Una mujer amiga, me dijo, que tenía una gran imagen de la mujer, y es verdad. A mí, generalmente, la mujer no me ha hecho nada, yo lo he fastidiado en multitud de ocasiones, y eso es una reflexión que me hago cada vez más. No soy egoísta y en el amor hay que ser egoísta. He intentado no sentir celos, pero dice San Agustín que 'el que no tiene celos no está enamorado'. Una frase que me ha sorprendido en demasía. Una chica está con quien le ha demostrado su amor, y yo no he demostrado nunca mi amor a ninguna chica. Eso es mentira, pero es la forma que tengo de ponerme metas cuando no sé qué camino seguir. Sé también que hay heridas que no sanan, y que según el informe de mi terapeuta, en el que el entendimiento desasosiega, hace estragos en mi incapacidad.  

Vuelvo por un momento

Deduzco y no encuentro explicación a la inercia de un poema, ¿por qué es un poema? ¿Quién puede saberlo? Mi espejo ...