sábado, 31 de octubre de 2015

Mark Strand, Casi invisible

A veces tengo sueño y una mosca me despierta. Ahora sí que ya no puedo dormir. La mosca podía ser la inspiración de un poeta que termina de serlo, la muerte es un instante que lo doblega todo. El último instante. Me gusta decir que no existen esos tres momentos insustituibles de pasado, presente y futuro. Me gusta decir que somos un instante al que Mark Strand llama mosca. y en 'El poema del poeta español' toma conciencia el hecho de que su itinerario ha desaparecido, ¿un poeta llevará un itinerario o es un instante que recoge una serie de libros? Un libro en una 'Sala de urgencias en el crepúsculo' donde 'Nunca debió comprar [ese] castillo cuando había tantos otros en venta, más baratos, más cálidos'. El castillo de la poesía está desordenado y es 'Casi invisible'. Desde él el mundo puede abastecerse de los ausentes, ese gran castillo de uno de esos desiertos que Dino Buzzati añoraba. La tristeza deja de ser razón de ser en las cosas para entender lo que dice Muñoz Molina que hace la fotografía, el fotógrafo debe su tarea a retratar la ausencia, ese espacio que la prosa olvidó. Se ha puesto de moda ser fotógrafo que escribe poesía... Un libro de poesía lee demasiado bien los demonios del mundo, y el mundo no está dispuesto a recordarlo. Donde no hay palabras, la imagen retrocedió hasta 'la voz estresada del reloj de arena pidiendo que alguien le diera la vuelta y demostrara que el futuro es solo una ilusión', y así, más me mantengo yo en esa corriente donde el río sigue corriendo o donde Valery habla de ese mar que siempre empieza, y que el futuro no sea otra cosa que un deseo inconformista del ser humano, que cree que su tiempo tiene una característica posible de mejora. Aceptar es una palabra que no encuentro en este libro, porque un poeta no acepta: Moisés elevó el término de la aceptación al decir que 'el lugar que pisas es tierra sagrada', pero Mark Strand contempla la inconformidad del hombre al estudiar estos versos de su poema 'Siempre puedes llegar hasta allí desde aquí', aunque reconoce haber llegado a un acuerdo:

'Un viajero regresó al país del que había salido hacía muchos años. Cuando descendió del barco, se dio cuenta de lo diferente que era todo. Una vez hubo allí muchos edificios, pero ahora quedaban pocos y todos necesitaban ser restaurados. En el parque donde jugaba el niño, rayos polvorientos de luz golpeaban las pardas hojas de los árboles y de los setos marchitos. Bolsas de basura vacías se dispersaban por la hierba. El aire pesaba. Se sentó en uno de los bancos y le explicó a la mujer que estaba a su lado que había estado ausente durante mucho tiempo, luego le preguntó a qué estación del año había regresado. Ella respondió que era la única que quedaba, la única en la que todos se habían puesto de acuerdo'. 


sábado, 10 de octubre de 2015

La anatomía del miedo, Jordi Doce

Quizás, cuando Jordi Doce llegó a Sheffield para su trabajo en la Universidad, pasó lleno de maletas por la calle más perfecta del mundo (Carver Street), e hizo un poema del mismo título que comienza 'Calle en soledad'. El maestro de la soledad que es Carver sintetizó los ojos que esa chica le echó a Jordi y que traspasa el poema, 'ella se queda a escuchar: esa música, / sin risas, sin bailes, ese silencio.' La anatomía del miedo es la parte de ejercicio que hace un poeta sobre nuestro tiempo. Un mapa y Jordi eligió mostrarlo en su campo, la poesía anglosajona. Dice de Salinger que 'en el silencio te dejas la piel', instruido por eso que sabe un ser humano cuando nace, que está solo porque Sylvia Plath olvida pronto a sus parientes, ('los días / transcurren como ancianas y un instinto de sol / mueve las cortinas.') A veces tenemos dudas al llegar a una gran ciudad que nos engulle, nos demuestra que nos necesitamos para vivir solos. Walt Whitman habla de ello en este verso: ¡Dejadme, pues, y seguid vuestro camino! al decirle a un joven poeta que nunca intente escribir como él, y habrá descubierto el Cielo. Jordi Doce habla de ese miedo. Nos movemos en las orillas y pocas veces nos zambullimos. Jordi habla de la madre que limpia con manos que han dejado de sentirle como una especie de profecía, de amuleto. Cree en lo innecesario, que se convierte en algo imprescindible, protestar, pues para qué sirven los resultados cuando no se ataja el momento, necesitamos experimentar porque 'no hay cima en los páramos'.


Poema AMANECER de Tomás Segovia

Esta noche fue lo primero que hice, una especie de contemplación del poema Amanecer de Tomás Segovia. No como un absorto pensamiento como d...