sábado, 10 de octubre de 2015

La anatomía del miedo, Jordi Doce

Quizás, cuando Jordi Doce llegó a Sheffield para su trabajo en la Universidad, pasó lleno de maletas por la calle más perfecta del mundo (Carver Street), e hizo un poema del mismo título que comienza 'Calle en soledad'. El maestro de la soledad que es Carver sintetizó los ojos que esa chica le echó a Jordi y que traspasa el poema, 'ella se queda a escuchar: esa música, / sin risas, sin bailes, ese silencio.' La anatomía del miedo es la parte de ejercicio que hace un poeta sobre nuestro tiempo. Un mapa y Jordi eligió mostrarlo en su campo, la poesía anglosajona. Dice de Salinger que 'en el silencio te dejas la piel', instruido por eso que sabe un ser humano cuando nace, que está solo porque Sylvia Plath olvida pronto a sus parientes, ('los días / transcurren como ancianas y un instinto de sol / mueve las cortinas.') A veces tenemos dudas al llegar a una gran ciudad que nos engulle, nos demuestra que nos necesitamos para vivir solos. Walt Whitman habla de ello en este verso: ¡Dejadme, pues, y seguid vuestro camino! al decirle a un joven poeta que nunca intente escribir como él, y habrá descubierto el Cielo. Jordi Doce habla de ese miedo. Nos movemos en las orillas y pocas veces nos zambullimos. Jordi habla de la madre que limpia con manos que han dejado de sentirle como una especie de profecía, de amuleto. Cree en lo innecesario, que se convierte en algo imprescindible, protestar, pues para qué sirven los resultados cuando no se ataja el momento, necesitamos experimentar porque 'no hay cima en los páramos'.


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