miércoles, 16 de diciembre de 2015

Todos somos actores y público


Hoy he quedado con Roberto Valencia en Atocha porque llega el poeta Jordi Doce en el Ave que ha cogido en Mérida. Fomento decidió hace 16 años que Extremadura se merecía que el Ave a Lisboa pasara por Mérida. Antonio Valadés acaba de asistir al encuentro más importante de su vida. Simón le dijo: mañana vendrá Jordi ya, y me ha mandado su taller que os va a realizar en clase. Se parece mucho a las ideas que tienes, él lo va a hacer sobre Tecno. Estas son las preguntas:

¿Consideráis que la fotografía digital ha supuesto una ruptura con el modo de producir, pensar y utilizar la imagen en la sociedad contemporánea?

¿Qué ha aportado Muñoz Molina a la literatura?

¿Y si en 2015 merece la pena que Javier Cercas siga haciendo ese tipo de novelas? Valle-Inclan no era rico, y en Sonata de Invierno no hace frío.

-Simón.
-¿Qué? Dime Antonio.
-¿Tú crees que Jordi aceptaría esta pregunta para la sesión de mañana?

¿Un profesor de literatura se acuerda de los poemas que escribía cuando estaba estudiando el bachillerato?

Cuando Jordi y Roberto se encontraron, decidieron que no había tiempo que perder. Sabían que Vicente Luis Mora les esperaba en su casa y ya había empezado el borrador de los nuevos planes de Estudio de Bachillera en España. La ley empezaba así. En todas las clases de un Instituto debe haber un Proyector, y sustituir la equivocación de que los niños tuvieran un ordenador por papel y bolígrafo.



miércoles, 9 de diciembre de 2015

Una poética

El 27 de octubre de 1997, hicieron una entrevista a una poeta que sabía que iba a morir. Se llamaba Denis Levertov. Estaba en su casa de Seattle, y no dejó de servir a Nicholas O'Connell, su entrevistador, té Earl Grey con leche y azúcar, su favorito. El 20 de diciembre murió. En la entrevista habla de cosas que todo el que quiera escribir un verso como yo, debería aprender. En 2013, en ediciones Linteo, en tradución y edición de José Reina Palazón, sale la poesía completa (911 páginas) de Anne Sexton y me la compré. y está finalizando 2015 y todavía no he terminado el libro, y se me hace muy pesado. Creía que era yo, y seguramente seré yo, pero mi acercamiento a Anne Sexton fue porque tenía Esquizofrenia, y se suicidó de una forma romántica si hay una forma romántica de quitarse la vida, que no creo. En la solapa del libro rezan estas palabras: Muere una mujer poeta y nace un mito fulgurante. Denis Levertov le cuenta a Nicholas cosas como esta: 'Estoy sin duda bastante cansada del tipo de poema yo, yo, yo, del poema tipo 'Busca el lodo y escarba' de Sharon Olds, que ha influido en que alguna gente busque espantosos episodios en su vida, tanto si sucedieron realmente como si no. Antes, cuando Robert Lowell y Anne Sexton eran los modelos para los neófitos, tenías que haber pasado un cierto tiempo en un hospital psiquiátrico para poder alcanzar el calificativo de poeta. Ahora tienes que haber pasado por algún tipo de maltrato. Sé perfectamente que gran cantidad de personas han sido realmente maltratadas, pero es desafortunado usar el hecho del abuso como pasaporte para convertirse en poeta. Estoy cansada de esa clase de egocentrismo.' Ayer fue la primera vez en mi vida que oí a hablar de esta poeta, y según he investigado por ahí, ha sido maestra de poetas y poetas. Pongo aquí de ejemplo unos versos de un poema suyo titulado Sin título con los que me he dado cuenta qué es verdaderamente la excelencia:

Retales de luna
meciéndose descartados sobre el agua quebrada
pero la luna del cielo
intacta, [...]

Ayer le dije a mi mejor amiga que tengo un libro de poemas que me descontenta. Me sale del alma cada verso, pero el libro no está construido, y termina con este verso de Anne Sexton que me sirve para lo que yo deseaba acabar expresando en el libro:

ella no quería, no quería, no quería

Hace unos días volvió a recobrar para mí una especie de significado el premio Jaime Gil de Biedma de poesía. Álvaro Valverde puso en su muro de Facebook  que Santiago Castelo lo ha ganado póstumamente. La última vez que me fijé en este premio, me metí en la página web de la Diputación de Segovia y vi los finalistas. Este libro mío no estaba entre ellos y lo presenté, y no conocía a nadie de los finalistas porque eran seudónimos, Y me han surgido unas infinitas ganas de leerlo, al conocer que lo ha ganado Santiago. Su libro anterior me lo firmó la última vez que lo vi en Don Benito, y guardo la dedicatoria sencilla como oro en paño para el resto de mis días. Era allá por 2013, y unos 9 años antes, por 2004, terminado de leer la edición y estudio que Simón Viola hizo de su obra entre 1976 y 2001, me dirigí a la Casa de Cultura roto, cabizbajo... Simón me lo presentó. Y no recuerdo las palabras, pero me estrechó la mano, y he seguido intentándolo e intentándolo.
Este libro mío, hace poco me ha dicho una amiga a la que se lo dediqué, que le gustaba mucho, que era de los que más le habían gustado. Cuando lo leyó el año pasado, afirmó que en cuanto pudiera íbamos a tomar un café de cinco horas e íbamos a discutir sobre todo lo que dice el libro, noté que se sentía anonadada. Sigo pensando que no es un libro: es poesía sin construir.
Siempre he pensado que Santiago Castelo es inmenso, pero que le pasa como a Ronaldo con Messi en fútbol: por mucho balones de oro que gane porque meta más goles que Messi, nunca va a ser el mejor jugador de la historia del fútbol hasta 2015. En la época de Santiago estaban Los novísimos, Aníbal Núñez entre muchos, y alguien con el que tengo una relación ficticia.
En 2012, sin tener ni puta idea de nada, desesperado, y digo sin tener ni idea porque en los último 15 años de mi vida, vivo en un kairos que no tiene nada que ver con el ritmo que lleva la gente, como le dije a un amigo profesor de filosofía, le envié una novela a DVD ediciones sin conocer quién era el editor, simplemente porque había oído que se fijaba en los jóvenes. Se la envié por mail y a la media hora me contestó. No recuerdo las palabras exactas, pero vino a decir que después de la Feria del libro de Madrid iba a cerrar porque la editorial no podía soportar los impagos, y me di cuenta que se estaba desahogando conmigo, y me aluciné porque era la primera vez que hablaba personalmente con un editor. Meses después la noticia salió en los periódicos y gente como Vicente Luis Mora se vino abajo. Entonces me dio por investigar sobre Sergio Gaspar, y vi que había un libro de poesía suyo que era de referencia. En una entrevista le preguntaban por ese libro y dijo que era imposible de encontrar y me dije que debía encontrarle. Y a veces esto de Internet sirve para algo, y hay un paraíso para los escritores y amantes de los libros que es Iberlibro, en donde buscando y buscando, en una librería de por ahí que no recuerdo, lo encontré. La edición es de 1988 en la editorial Thalasos, y el libro es Revisión de mi naturaleza. Creo que es el libro que más he leído en mi vida.  Es como si Sergio y Juan fueran dos niños que discutieran, y eso se convirtiera en dos libros que son dos obras maestras.  Desde que tengo Revisión de mi Naturaleza, me he preguntado por qué Sergio Gaspar nunca ha ganado el Nacional de Poesía. Me dio por buscar en Wikipedia y no aparece ninguna referencia de este libro. Lo que sí encontré, fue una lista de los Premios Nacionales de Poesía.

1988: Antonio Gamoneda (He leído todo y cada vez que lo leo caigo en una depresión)
1989: Pere Gimferrer (He leído muchísimo suyo en Internet y es poesía de cristal. Para mí si la tiro al suelo se rompe. Nunca me he animado a comprarme un libro de él)

Revisión de mi Naturaleza es un libro fantasma, y eso es para mí pura poesía. Mi peculiar manera de entender la poesía me ha hecho como soy, y me siento feliz. Esta es mi poética.



 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Una cabezonería

Me pregunto si publicar trae el don de sentirse con suerte. En un post de Facebook, Blanca Riestra se sentía inmensamente feliz porque había ganado el premio Torrente Ballester. ¿Qué tiene el hecho de publicar? El artista es el único ser que es capaz de tratar, confeccionar, admitir su soledad, la soledad que todo ser humano alberga, pues nos hicieron con un yo que quiere ser reivindicado, y su reivindicación choca con otras reivindicaciones, no llegando ninguno a comprender esa soledad. Un libro es la soledad de un yo que hace amigos entre los lectores, y plantea el ritual de un espejo a través de ese yo. Me da que Marilyn Monroe no era muy diferente a mí, ni Figo muy diferente a ti, si no que todos tenemos distintos estados de yoes solitarios, y nos reivindicamos, los más necesitados, ante profesionales de la soledad. Dice Claudio Rodríguez en su poema Gestos que 'Una mirada, un gesto, / cambiarán nuestra raza'. Solo miras la tele o escribes en el buscador de Google, y en ese instante careces de un pensamiento singular. Hoy ha habido otro altercado en EE. UU. y había tal desbordamiento de información, que la corresponsal de TVE no era capaz de precisar en ese momento, cuántas personas habían muerto. Quizás el único momento que el hombre no se siente solo, es cuando duerme. 
Mañana llega Alcobas de luz mientras me pregunto qué de visibilidad tiene en Internet un blog de una chica que escribe poemas preciosos, o por qué ver Adán y Eva lleva la carga de la popularidad. Y cuando un chico y una chica llegan a Adán y Eva es porque verdaderamente sienten esa soledad, y quieren ser Marilyn Monroe.
Conozco a poca gente que no consiga lo que desea, si es racionalmente posible de conseguir, pero nadie se siente a gusto consigo mismo, si eso que consigue solo dura un instante o mejor dicho, si se basa en el Estado del Bienestar. Tener un hijo es bello, y los padres son felices porque puede que ese niño les dure a ellos; quizá un poema, escribirlo, deja la impronta de leerlo 10 años después, y en esa lectura, su sensación, produce infinidad de estados de estima. Por ejemplo, creerse con la impronta de reescribirlo porque sientes que fue algo escrito en la inmadurez; yo, cuando leo el poemario con el que me dieron el único premio que he ganado en la vida, me pregunto sin en esa época sentía que iba por buen camino. Lo único que recuerdo es mi inseguridad debajo de las sábanas volviéndolo a leer la noche que me comunicaron el premio, preguntándome si yo servía para esto. Luego vino la visión de un amigo 'experto' en poesía cuando le di Enredada calma. Me dijo: Víctor, cuando me dejaste leer Olores de desencanto, creía que te ibas a suicidar en tu literatura, porque pensaba que no tenías dotes de poeta. Luego una chica, a la que se lo pedí dos o tres veces, me dijo: Víctor, eres muy cabezón, y ya sabemos que lo más difícil de conseguir es que alguien te ame como le amas tú, pero escribir un libro de poemas lo puedes escribir porque eres muy cabezón.



Poema AMANECER de Tomás Segovia

Esta noche fue lo primero que hice, una especie de contemplación del poema Amanecer de Tomás Segovia. No como un absorto pensamiento como d...