sábado, 31 de diciembre de 2016

Changes

Acaba el año y acaba la calle donde dejé de seguirla, no podía hacer nada más. Un sol espléndido, y los pájaros que se quedaron en este invierno cantaban, por eso iba al banco del parque a escribir este texto. Nunca me había fijado tanto como ahora en esta calle; las fachadas blancas, las ventanas azules como un viejo pueblo de pescadores, la vieja que llevaba el carro de la compra, y esa cocina que no conocería, donde preparaba un plato suculento a su nieta. 
¿Para qué ir al banco del parque si desde esta ventana se ve la calle, y la nieta abre la puerta del portal y se monta en el coche de un amigo? La memoria es perecedera. Los peces del arroyo, por selección natural, aparecen en un suculento plato, pescados por el tío Miguel. Iré al arroyo a ver a los pescadores pensar en el amor, porque el tiempo cree en una dulce comedia entre el amor y un viejo caballero que tira colillas a las vías del Metro. Necesito este contexto porque ella está triste, lo sé. Todo esto lo escribo pues no sé llegar a su corazón. Imagino que soy el muchacho que lleva a la nieta a un viejo Bar y cenan pescado: pero por qué pescado, ¿no es verdad que hay algo de insólito en dos chicos que no pueden acercarse, que están solos, y que estarán solos el resto de sus vidas si quieren?

En poesía los cambios
son como velas apagadas
que alumbran la casa
de alguien que te está esperando.



Michael Kenna


viernes, 16 de diciembre de 2016

De Robert Capa a Philippe Halsman

Vengo de Madrid con la sensación de que no he visto mucho; me refiero a las dos exposiciones que vi en el Círculo de Bellas Artes y en Caixaforum. Robert Capa en el primero, fotoperiodismo. Philippe Halsman en el segundo, fotografía de moda. 
Cada vez estoy más cerca de la fotografía artística, y pongo un ejemplo: Paulo Nozolino. Capa busca reflejar los hechos, pero tenemos a Henri Cartier-Bresson que tiene ese lado artístico que no tiene Capa. Muchas de las fotografías que he visto que tira a Orson Well y otros, las podría haber tirado yo. Pero la foto de Cartier-Bresson al señor saltando el pequeño laguillo, solo se le ocurrió a él. Quizá ahí radique el arte. Paulo conoció a Bresson y su fotografía tiene ese estilo, siendo a la vez sumamente personal. A lo mejor Capa introdujo el estilo de fotos que estamos viendo en Alepo estos días. De hecho, en una conversación que tuve con Paulo Nozolino, me dijo que su trabajo de fotoperiodista, cuando le contrataron, sólo le duró 15 días. Le echaron porque sus fotos eran demasiado artísticas.
Por otro lado veo a Halsman, y hay una parte de él que no ha sido muy trabajada, y es su trabajo con los focos de luz artificial. Interesa más las fotos que hizo a Marylin Monroe. Life tira mucho. Dejo aquí una muestra de ello. A ver qué parece.


Robert Capa


Philippe Halsman


Paulo Nozolino


Henry Cartier-Bresson



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Reflexiones sobre la existencia

Hoy hay una lectura que me desasosiega: 'Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré'. El significado de hacer una cruz en la arena, y que vengan esas palabras y la borren; y cada vez que haya una en el camino, esas palabras la hagan desaparecer. Dice Cernuda en Ocnos que sabe que Dios es un sueño, y que 'Me lo dijo el pájaro muerto, inerte sobre la tierra el ala rota y podrida.' Un estudiante imprudente de 1º de Lengua y Literatura española debería amar esa sinécdoque. El ala rota y podrida de un Dios que ha perdido su eficacia. Nietzsche buscó los fundamentos más profundos de los valores cristianos, más allá de los cuales él sentía que la mayoría de los cristianos rechazaba mirar. A veces medito la parábola del Publicano y el Fariseo, y veo en el Fariseo el nihilismo de Nietzsche, el nihilismo de Cernuda que busca de niño lo que no cambia, la Eternidad. Pero se hizo mayor y se produjo la ruina de una casa por la muerte, y despierta. Él lo llama 'caer en el mundo'. Y no le importa porque, enamorado, delirante, pierde el conocimiento sobre la realidad, hasta que el amado huye de sus brazos dejándolos vacíos. Y aunque lo ama todo, se da cuenta que todas estas cosas desaparecen y se encuentra solo. Entonces es cuando llama a Dios y le pide la eternidad. Y así, en una sinécdoque preciosa, se dio cuenta que Dios era un sueño; Dios ha muerto, diría Nietzsche.
Me pregunto por qué busca Nietzsche explicaciones en el cristianismo, si hay multitud de religiones. Y es desorbitado que alguien te pueda decir: 'Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré.' Es un concepto de Amor absoluto que no se puede expresar, en el que tienen cabida Nietzsche y Cernuda, o Teresa de Jesús. La cruz es el significado principal para el cristiano, saber llevar la propia cruz. Por eso Nietzsche habla de la muerte de Dios, porque el mundo moderno se ha topado con la figura de un hombre que está por encima de cualquier endiosamiento, el hombre no sufre con la tecnología y se produce el vacío, se pierde la perspectiva, porque esto no es verdad. 
Me gusta el acto de Amor de la Cruz, y está demostrado históricamente que sucedió. Luego la Resurrección es otra cuestión porque forma parte de la fe, y el hombre moderno no tiene fe. Hoy en día tener fe es muy complicado. La mayoría de los que vamos a la Iglesia es porque nos sentimos cansados y agobiados, y necesitamos de la fe. Y entonces se produce el choque con el mundo, con ese superhombre. Pero ese superhombre también existe en la Iglesia. Aquellos que le dicen al padre que sale todos los días en busca de su hijo perdido: Yo estoy siempre contigo y tú no me haces una fiesta. El publicano y el fariseo. En este siglo XXI, cómo vamos a venderlo todo para comprar el campo donde está escondido el tesoro. Solo podemos ser nihilistas para encontrar la riqueza de la fe.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Los árboles también descansan

LA ETERNIDAD DE LA ARENA


Me atrevo a pensar que los recuerdos
se convirtieron en sombras hace mucho tiempo,
y ahora hay que construir la vida de nuevo.

El edificio debe ser edificado sobre arena,
no hay rocas en nuestras vidas
y sí cada vez más silencios.

A veces nos hacemos preguntas
como que de quién es esa música
que levanta a los pájaros y los calla

y el vuelo es invisible, sosegado
como algún invierno más,
algún invierno que estarán otros

¿más sabios?, ¡qué importa!




















Foto de André Kertész 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Los árboles también descansan

LA MIRADA DE LA PÉRDIDA

Y suspiro como los cuadernos
que escriben de nuestra vida.

Al final el desenlace parece desorbitado
para lo que anduvimos,

en mi nostalgia
prefieres operarte de algo
a mirarme a los ojos.

La ilusión puede decirme
en torno a una vela
como nos correspondimos,
y la vela puede sustituirse por otra.

Aquellas figuras antiguas
levantándose de la silla
y el corazón parecía una silueta libre,
una librería

en donde el lector compraba
un libro de poemas viejo.

















Bill Owens

domingo, 27 de noviembre de 2016

Un libro de Jordi Doce, No estábamos allí

¿Qué suceso encuentra la escritura de este libro? Charles Simic diría, 'Our final goobyes were said properly' como una alabanza de alguien que no echa de menos su pasado. Una palabra que está en tránsito de un sol que brilló con el sueño. Y en ese viaje no mira atrás, quizá con poco equipaje, el único, con aquellas palabras que sobrellevan la vida, una propia poética. ¿Qué necesidad de ponerle título al poema si su inmanencia le precede? Cuando algo entiende que el tiempo pasa desapercibido, llegan las fábulas para explicar que ya estamos en otro lugar, o el poeta ha querido llegar antes que el poema. Y escribe esa fábula para guiarse, quien a su vez conoce la sensación más extraña que representa ese ser. Le pregunta por su extravío andando por un bosque en el que sacia la necesidad de perderse, preguntando a la voz por su mentira. Sufre entendiendo que las voces representan un espejo en el que mirarse lleno de preguntas, al menos con manchas, con esas manchas de una poética alambrada, donde el poeta se recrimina por aquello que la vida perdió y que es efecto de su propia vida.


Jordi Doce hace un libro bello. Es un libro que habla de la templanza de descansar 'Retirado en la paz de estos desiertos', sin haber conseguido eso que el poeta ideó en su camino. El poeta ya no estaba allí, y pide tregua para comprender que la sombra que necesita, se ha acabado en sus palabras (este mundo quizá ya no sea explicable.) Entendamos que las palabras de un verso remiten a lo que Selva Casal dice cuando le preguntan que dónde está la poesía: (Está en algo incomunicable. Pero está, se siente. Es advenediza en momentos. Y muchas veces es amada, pero hay un amor no correspondido, no responde.)

jueves, 27 de octubre de 2016

Seguimos intentándolo

Acabo de terminar el libro del poeta y amigo Jordi Doce, No estábamos allí, y me he sentido comprendido. Más adelante, en una lectura más atenta, deseo dedicarle un artículo en este blog. Estoy viendo la forma de conseguir una cámara de fotos, o algo de pelas para revelar los siete carretes que tengo en una cajón sin revelar. Necesito hacer un libro poético-fotográfico, es mi idea, y los poemas surgen, pero acompañarlos de las fotografías es un poco más complicado. Sentir la necesidad de que las imágenes sean una prolongación del libro, inmanetemente, quizá lleno de una austeridad emocional que llegue a un cierto estilo de público. 
Este es el trabajo del amor al arte. Me contaba Paulo Nozolino, un grandioso fotógrafo portugués, que hasta sus 50 años no había sido capaz de vivir de la fotografía. Él fue el primero que me enseñó un libro suyo de poemas y fotografías. Era precioso. Entonces llegan las no certezas de qué hubiera sido mejor en ese proceso inseguro de creación. Un fotógrafo chino, que nunca había salido de su aldea, imaginaba o hablaba también que no es necesario hacer una gran viaje para entender la fotografía, y era un fotógrafo reputado. Lamento haber olvidado el nombre. 
Y la novela, con la que sufro mucho porque me está saliendo larga. Era lo que perseguía. El tiempo ya no sale de ti, aceptada por la Diputación de Badajoz para su publicación, me decían que era corta, y ahora hago algo más extenso. Dejé a un lado el aspecto Bolaño o Vila-Matas de  hacer metaliteratura, de hecho, El tiempo ya no sale de ti habla de la vida, y la aceptaron, por lo que ésta, en la que trabajo, persigue emprender una relación entre dos niñas, vertida en mis dos sobrinas mayores, y de ahí surge un relato largo. Uno se mueve en la preocupación que tiene el 90% de los españoles, ¿cómo subsistir el día de mañana? por lo que estudio despacio mi carrera, y de algún modo, salimos adelante.




Foto de Paulo Nozolino

martes, 18 de octubre de 2016

Enfadarse

Esteban leía las hojas del mar, de noche, cuando el cansancio de una noche de fiesta detiene la euforia, y llorando se pregunta por qué se fue con Luis. Había demasiado ruido, el mar era demasiado grande para encontrar consuelo, y, entonces, decidió marcharse. Susan estaba sentada en las escaleras del malecón, y Esteban miraba el ruido del mar en la arena. 
—¿A dónde vas? —le dijo Susan al pasar a su lado.
—¿Qué haces aquí? Él siempre ha sido mejor que yo.
—Me gusta estar sola en la playa, y como estabas tú, he esperado a que salieras de aquí.
—Lo pasaste bien, ¿verdad? Yo no soy capaz de hacer algo así, no sé escribir poemas. Y estoy harto de ser tu amigo. Estoy harto de mi vida.
—Bueno, voy a sentarme allí, donde la arena está removida por alguien.
—Y pensarás en él. Él es el hombre, yo sólo soy un amigo para todas vosotras.
—Voy a estar allí toda la noche. Cuando pase por tu casa por la mañana, te llamo.
—¡¡¡¡Adios!!!!



Foto de Felix H. Man

lunes, 10 de octubre de 2016

Los árboles también descansan

La cama vacía


Te quiero
con la puerta caída.
Han pasado demasiadas cosas,
estamos tan destruidos...
Algo de sensual hay en el desenlace
y la mujer juega a visitar
una peluquería con su bebé.
Necesita volver a beber para saciar la sed
de una cama vacía.




Foto de John Claren Laughlin


sábado, 8 de octubre de 2016

Los árboles también descansan

Las razones cesan


Hay tanto ruido de razones
sin ningún sentido.
¿Hay algo más allá del ruido?
Si pudiera recoger el ruido de este corazón
al que no le llegan
palabras de consuelo.

Una fotografía, tal vez, expondría
en el centro de la ciudad,
una ciudad con ruido,
una ciudad ausente.

En el límite del ruido
las razones cesan.




















Foto de Louis Faurer

domingo, 2 de octubre de 2016

Los árboles también descansan

La muerte y yo


En las estatuas del sigilo
hay un rompecabezas para partir,
algo de inusual hay en nuestro encuentro
que nadie entenderá,
¡qué mejor apoyo que tú, muerte!
Un beso que una mujer nunca me dará
para encontrarme bien,
una canción suena en el tocadiscos:
(el amante de la muerte soy)

Anoche terminé un dibujo
mientras escuchaba cerrar la puerta de la calle.
¿Habíamos estado juntos?
Aprobé las oposiciones, auxiliar de algo...
Este blog lo sustentaba ese sueldo,
podría escribir tantos poemas como quisiera
no publicables.

Podría vivir en algún lugar.
















Foto de Elliot Erwitt

Your house

La chica de Ipanema

Se puso The girl from Ipanema en los cascos y escuchaba y escuchaba que la chica de Ipanema caminó sensual por la playa de Río de Janeiro con un vestido corto de flores que se enredaba entre sus piernas. (Ah! porque estou tão sozinho / Ah! porque tudo é tão triste /Ah! a beleza que existe.) Se dio la vuelta y por la ventana que daba a la inmensa arboleda de olas, en el lado amarillo de las caricias que él imaginaba, una chica corría. Esteban pensó que su amiga Teresa había abierto la puerta, y mientras veía los pies evaporarse, echó la llave por fuera y murió junto al atardecer.
La orilla de la playa estaba cerca, tan cerca al sentarse, que aquella chica tropezó sobre su cuerpo y los auriculares se enredaron con sus dedos. Se atrevió a llevarse al oído la sensación que esa chica le había producido, y ella le dijo:
—¿Te gusta?
Él la respondió: 
—A los dos nos gusta la chica de Ipanema.
Se había hecho de noche, y ella, a su lado, sentada, le contó una historia de una canción brasileña.



Foto de David Hockney

Los árboles también descansan

El joven rico


Hay guerra y tengo que marchar,
dirá Cernuda a España, perdida
en este siglo XXI; yo soy el importante
y mi casa es mayor que tú,
más sabia; el importante soy,
y me detengo en el espacio de las cosas,
el Prado está en el mismo lugar
y Rubén sube las escaleras,
la cena la ha hecho su madre
como otras noches,
la vida no es tan complicada, es
demasiado complicada
para perder la esperanza,
porque el joven rico tiene una foto en el álbum de su vida
con el mejor encuentro de su vida,
la mejor etapa de su vida
recuerda que paseaba a su perro a la orilla del río,
y escuchó a un poeta:
‘anda, ve a dormir, y mañana iremos a ver de verdad el río
y a dudar que soñaste con él, mi pobre amigo…’
Sé que en algún lugar de la noche
alguien navega arrojando sus monedas al río que pasa,
atando las certezas al fondo
porque quiere ser libre.
Abre la puerta de su casa,
sale a la ciudad
para echar un papel a la papelera
que vacía un barrendero, que se mira al espejo y se dice:
‘soy Diógenes, y he construido
un libro’.
Hay unas manzanas que acechan
al manzano que las muerde, y después las deja
en la lista de la compra, ese invierno
perezosamente estable que traspasa la habitación más confortable
con la lluvia para que haga las preguntas.
¿Te interesa decidirte por mí?
Encerrado en la literatura, en el más allá
teatralmente eterno, más allá de los rincones
donde se agazapaba la noche
y tenía la duda de decirte algo,
quizá mi única esperanza, mi desesperación
al terminar juntos una película en el cine
que contaba nuestra historia de amor.
Las risas son así, liberadas de la ausencia
porque no resolviste tantas veces las preguntas
y quise amarte, y no sé si lo conseguí.
Hoy dejo la estrategia de los números, el infarto que desvela.
Mis noches vuelven a aparecer
como si el barco me llevara al desenfreno de las cosas.
Busqué buenos remeros; la ausencia, la muerte,
habías escondido eso que nos sonaba a despedida
y miraba en las telas del Crucificado
como si en sus signos solo existieran las letras
que leyeron los que buscaban y sacrificaban en los lares:
yo, a veces, me creía un domingo cualquiera.

Los árboles también descansan

La vida de alguien como yo


Un payaso
acaba bebiendo de un barril de ron
para salir al público.

Allí hay un joven
que lleva, nómada, el ganado
de un lugar a otro.

Al mirarse al espejo, al afeitarse
sabe que venimos de otro lugar, otro tiempo,
otra manera de hacer las cosas.

Nos hicimos fotografías en todas partes,
éramos extranjeros
que atendían llamadas de amor,
y el negocio nos iba bien.






















Foto de Joan Fontcuberta

sábado, 1 de octubre de 2016

Los árboles también descansan

La alianza


Solo escribo.
Mi abuela estaba conmigo,
me dijo:

‘toma mi alianza,
es como si estuviéramos casados’.

Salimos de la iglesia
todavía con los brazos cansados,
ella quería agarrarse tanto a la vida.

Mi abuela sabe que los periódicos
conocen la historia del más allá,
y que alguien los usa
para que podamos pisar
por un suelo empapado de lluvia.


















 Foto de Mario Giacomelli

martes, 27 de septiembre de 2016

Los árboles también descansan

Me han dicho lo mismo

El músico deleitaba los ojos
de la niña triste;
'¡eso —dijo la niña—,
haznos soñar que hay algo mejor!'

Esa niña no escuchaba la música,
era parte de esa parte de la vida
que sabe demasiado bien desear,
amar una quimera y muchas de esas tristezas
de algún instante que hemos olvidado
cuando alguien nos dijo
lo mismo.

















Foto de Victor Burgin

Los árboles también descansan

La espera acaba

Decidme si la soledad es una esperanza…
El aire y su razón de ser
al quedarse rezagado, en última estancia
como la golondrina que se queda con la estatua
y no marcha a África,
y llega el invierno
como el profesor a una clase,
y se acaba la espera.















Foto de Gory

lunes, 26 de septiembre de 2016

Los árboles también descansan

Más o menos eternos


Tienes el hambre en tus ojos
cuando miras mi retorno de las sombras.
En el bolsillo
un puñado de tierra en donde construí mi tienda,
y hacia aquel amanecer
que arrastraba silencios enfermos, un teatro
que sabía que una mañana seríamos los seres
más eternos de por aquí.

A veces paso al lado de alguna puerta
en una calle desierta, y se abre.
Creo que los recuerdos son así,
como hablar un idioma
que ni tú ni yo entendemos.















Foto de Raúl Corrales

domingo, 25 de septiembre de 2016

Los árboles también descansan

El ermitaño

¿Eres religioso?
¿Por qué?
¿Qué amas? ¿Has sabido cómo terminaba la partida? 
Esta noche estamos solos en medio del desierto 
y te he visto rezar.
Quiero salir de aquí.
¿De dónde? Llamaría a un barco pero están en el puerto.
¿Tú, desde dónde me hablas?
Estoy dentro de ti, o fuera, junto a ti. Es algo indiferente.
¡Que todo acabe ya, por favor! Me refiero a los días tan débiles 
en donde no entiendo nada. Siento que sufro tanto…
No te preocupes, alguien desea que los dos estemos aquí.


Foto de Margaret Bourke-White

Decidirme por un bando

Estoy a medio camino entre estar fuera y dentro y nunca me defino, me refiero al hecho religioso. ¿Quién quiere leer un texto religioso? Y los que están dentro de lo religioso no salen fuera, y yo estoy a medio camino, sintiendo que no estoy en un lado ni en otro. Puedo leer a Fray Luis o Teresa de Jesús y sentirme muy cerca. Puedo leer a Ana Blandiana y sentirme muy cerca. Puedo leer a Juan Pablo II o Benedicto XVI o Francisco y sentirme muy cerca. Puedo escuchar el rock más duro y más sinóptico y sentirme muy cerca. Siento una apertura de corazón de todo lo que quiero aprender y me queda el resto de mi vida. He llevado películas al Taller de Cine de la Parroquia que trataban el tema del suicidio y el cura responsable no entrar en la proyección. Me pregunto qué se le enseña a un joven hoy en día en una catequesis porque no lo sé. 
He ido a reuniones a Madrid sobre Salud Mental y no se puede sacar el tema religioso, trabajo en un invernadero en que la monitora hace la gracia de 'el cuerpo de Cristo', ya no hay afinidad. Y no sé si fue el Papa Francisco quien dijo que la vida cristiana había que sacarla fuera de las iglesias, o que se debería abrir las puertas de las iglesias al mundo. 
Ya sé que este es un blog literario, pero me apena tener que decidirme por un bando. Alguien que conocí, agradable, pone un mensaje bello de Jesús de Nazaret en el WhatsApp del Club de Lectura, y el coordinador se alza en armas y lo llama proselitismo cuando no creo que esa persona fuera más allá de dejar un pensamiento positivo. Hemos dejado de interiorizar: ¿ya no comprendemos a Juan de la Cruz cuando hablaba del Amado o a la inmensidad latiendo de lo que yo no soy de Revisión de mi naturaleza de Sergio Gaspar? ¿De verdad tengo que decidirme por un bando? ¿No puede haber un diálogo encomiable, eterno?  

viernes, 19 de agosto de 2016

Damaged

Damaged

Es de noche.
Me detengo en el viaje
y contemplo la casa construida.
Es de gente pobre.
Toda la casa me recuerda
a una foto de Walker Evans...
aquella que se derrumba
cuando la miras.
Aquellos ojos entienden
el único lugar del disparo,
y no ha muerto nadie.














Walker Evans

sábado, 25 de junio de 2016

Una historia de amor


Paul Outerbridge


Supiste que hacía frío porque no funcionaba el calentador. El agua helada te recordaba que había perdido la guerra, y en la botella de leche vacía había algo que ni tú ni yo entendíamos, aunque leer el periódico fuera algo obsoleto, de 1940. Nunca había comido un pedazo de tarta tan bueno, envuelto en las hojas de un Dominical. Y el periódico, lo compraste, ese domingo que te ayudé a coger el autobús, había sido tu mejor amigo de siempre, uno más.



I've been a miner for a heart of gold

Neil Young

jueves, 16 de junio de 2016

Increíblemente


Genia Rubin


Me dispongo al desierto
a terminarlo,
arde como el calor acaricia
la soledad de estar cerca,
frente a frente...

Porque no estamos hechos
pero sí incluidos en la derrota
de la muerte.

Sin embargo yo estoy contigo
pues no he dejado de pensarte:

Tú eras tú
increíblemente.

martes, 17 de mayo de 2016

Lo sé


Helmut Newton


Esta mañana es incierta, como la sangre que no acepta su itinerario, y rompe a raíz de un enfurecido cuchillo y su semblante. Este es el origen de la disidencia, violar la tranquilidad de las cosas y decidirse por la suerte. Es temprano todavía y ya hay pájaros en el horizonte. Hoy es un buen día para versificar el deseo de las flores...

Los pies
estropean el presente
con su inercia de futuro.
Han de volver algún día, 
lo sé.

sábado, 14 de mayo de 2016

La chica y el chico


Diane Arbus

Unas preguntas no son nada en un examen incierto. Leo como un turista, acodado en la barra, con la pulsera azul que le da permiso para escribir de todo. Me da la sensación de que hemos perdido lo que alcanza la vista, y algo está cerca de mí, una mano que se posa en mi vientre y me da un nombre. Soy la estatua de una relación que empezó en un concierto y ahora no sé cómo mirarme, cómo parecerme a ti. Esto es algo que me ocurre muchas veces.

sábado, 2 de enero de 2016

Luchar contra la piratería con el streaming

Cada vez surgen en streaming más portales para escuchar música en internet. ¿Esto es algo bueno? Nadie sabe qué beneficio tiene Apple Music o Spotify con poner todo su catálogo musical a 9,99 € al mes, y creánme, todo el mundo se está lucrando más que cuando sólo existía el CD, Vinilo, Cinta de Casette, y los Conciertos con sus promociones. Yo diría que gracias a esta alternativa el formato Vinilo a vuelto a resurgir, pues el melómano se reencuentra con su Tierra Prometida, y puede toparse con la edición de All Things Must Pass de George Harrison, en vinilo, en una tienda de Córdoba, a un precio irrisorio, y comparar el sonido de hace 45 años con la digitalización en streaming, y además te la puedes bajar en una mejor calidad que si la pirateas, y a lo mejor te encuentras en el HDD de tu ordenador con dos carpetas, la pirata y la original que has pagado por ella porque tienes una suscripción de 9,99 €. 
Propongo un juego. Montar unos servidores de quemadoras las 24 horas del día grabando CD con música legal, y luego vendiéndola más barato a gente que no puede tener una suscripción. Y llega el momento que te puedes hacer autónomo y pagar los impuestos como a los vagos de la SGAE, y montas un bar al que va la peña para saber cómo sonaban Queen en The Cavern en 1970 cuando empezaban. La vida es así, y yo puñeteramente nací en 1975. Y espero llegar a fin de mes para poder pagar Apple Music.

Lo inevitable

Qué difícil es alejarte de lo usual, hacer algo que sea un artificio que se parezca a lo poco, como si el silencio inventara a la muchacha...