domingo, 27 de noviembre de 2016

Un libro de Jordi Doce, No estábamos allí

¿Qué suceso encuentra la escritura de este libro? Charles Simic diría, 'Our final goobyes were said properly' como una alabanza de alguien que no echa de menos su pasado. Una palabra que está en tránsito de un sol que brilló con el sueño. Y en ese viaje no mira atrás, quizá con poco equipaje, el único, con aquellas palabras que sobrellevan la vida, una propia poética. ¿Qué necesidad de ponerle título al poema si su inmanencia le precede? Cuando algo entiende que el tiempo pasa desapercibido, llegan las fábulas para explicar que ya estamos en otro lugar, o el poeta ha querido llegar antes que el poema. Y escribe esa fábula para guiarse, quien a su vez conoce la sensación más extraña que representa ese ser. Le pregunta por su extravío andando por un bosque en el que sacia la necesidad de perderse, preguntando a la voz por su mentira. Sufre entendiendo que las voces representan un espejo en el que mirarse lleno de preguntas, al menos con manchas, con esas manchas de una poética alambrada, donde el poeta se recrimina por aquello que la vida perdió y que es efecto de su propia vida.


Jordi Doce hace un libro bello. Es un libro que habla de la templanza de descansar 'Retirado en la paz de estos desiertos', sin haber conseguido eso que el poeta ideó en su camino. El poeta ya no estaba allí, y pide tregua para comprender que la sombra que necesita, se ha acabado en sus palabras (este mundo quizá ya no sea explicable.) Entendamos que las palabras de un verso remiten a lo que Selva Casal dice cuando le preguntan que dónde está la poesía: (Está en algo incomunicable. Pero está, se siente. Es advenediza en momentos. Y muchas veces es amada, pero hay un amor no correspondido, no responde.)

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