miércoles, 7 de diciembre de 2016

Reflexiones sobre la existencia

Hoy hay una lectura que me desasosiega: 'Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré'. El significado de hacer una cruz en la arena, y que vengan esas palabras y la borren; y cada vez que haya una en el camino, esas palabras la hagan desaparecer. Dice Cernuda en Ocnos que sabe que Dios es un sueño, y que 'Me lo dijo el pájaro muerto, inerte sobre la tierra el ala rota y podrida.' Un estudiante imprudente de 1º de Lengua y Literatura española debería amar esa sinécdoque. El ala rota y podrida de un Dios que ha perdido su eficacia. Nietzsche buscó los fundamentos más profundos de los valores cristianos, más allá de los cuales él sentía que la mayoría de los cristianos rechazaba mirar. A veces medito la parábola del Publicano y el Fariseo, y veo en el Fariseo el nihilismo de Nietzsche, el nihilismo de Cernuda que busca de niño lo que no cambia, la Eternidad. Pero se hizo mayor y se produjo la ruina de una casa por la muerte, y despierta. Él lo llama 'caer en el mundo'. Y no le importa porque, enamorado, delirante, pierde el conocimiento sobre la realidad, hasta que el amado huye de sus brazos dejándolos vacíos. Y aunque lo ama todo, se da cuenta que todas estas cosas desaparecen y se encuentra solo. Entonces es cuando llama a Dios y le pide la eternidad. Y así, en una sinécdoque preciosa, se dio cuenta que Dios era un sueño; Dios ha muerto, diría Nietzsche.
Me pregunto por qué busca Nietzsche explicaciones en el cristianismo, si hay multitud de religiones. Y es desorbitado que alguien te pueda decir: 'Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré.' Es un concepto de Amor absoluto que no se puede expresar, en el que tienen cabida Nietzsche y Cernuda, o Teresa de Jesús. La cruz es el significado principal para el cristiano, saber llevar la propia cruz. Por eso Nietzsche habla de la muerte de Dios, porque el mundo moderno se ha topado con la figura de un hombre que está por encima de cualquier endiosamiento, el hombre no sufre con la tecnología y se produce el vacío, se pierde la perspectiva, porque esto no es verdad. 
Me gusta el acto de Amor de la Cruz, y está demostrado históricamente que sucedió. Luego la Resurrección es otra cuestión porque forma parte de la fe, y el hombre moderno no tiene fe. Hoy en día tener fe es muy complicado. La mayoría de los que vamos a la Iglesia es porque nos sentimos cansados y agobiados, y necesitamos de la fe. Y entonces se produce el choque con el mundo, con ese superhombre. Pero ese superhombre también existe en la Iglesia. Aquellos que le dicen al padre que sale todos los días en busca de su hijo perdido: Yo estoy siempre contigo y tú no me haces una fiesta. El publicano y el fariseo. En este siglo XXI, cómo vamos a venderlo todo para comprar el campo donde está escondido el tesoro. Solo podemos ser nihilistas para encontrar la riqueza de la fe.

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