domingo, 24 de septiembre de 2017

El estilo de un poeta de blog

Al menos, ¿ocurriría?


Echo de menos el sonido del WhatsApp,
irme a la cama sin tener sueño y dormirme
para encontrar una fantasía.

Ella inventaba tan pocas preguntas…
y yo acostumbraba a cruzar desfiladeros en sus estados de ánimo
como las moscas buscan el dedo de la mano
sin saber encontrar la muerte;

(¿de antemano era posible atarla con un cordel
y estrangular su belleza con nostalgia?)

Llegaba el verano y daba vueltas solo al pueblo, y nadie
preguntaba por mi soledad:
         —la gente iba sola por el mundo
         como tú y como yo—

la gente no entendía nada de las cosas,
sino de la inercia de que había que crecer, y si crecías, tener hijos,
y si los tenías, cuidarlos, y si los cuidabas
habías aprovechado tu vida sin arrojarte por una cañada.

¿Eres fiel a un sentimiento de amor,
porque cruzarás el país para encontrarte con él?
Si él nunca te hizo ningún poema

y yo guardé en un cajón lo que decían los editores:
‘si no olvidas, no escribirás poemas’,
escribía espinas que miraban dentro al clavarse
para demostrar que el dolor era cierto y que había estrellas
que machacaban al alumbrar tanto.

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