viernes, 2 de febrero de 2018

¿Ser escritor es un trabajo?

Me pregunto si una novela desaparece antes de que sea terminada. Llevo 8 folios de un ensayo de ejercicio novelístico, y veo todo el proyecto igual que el viento se pierde por la esquina escondida de los que pasan por allí sin entender nada. Dice Vicente Luis Mora que no entiende la escritura de Fred Cabeza de Vaca sin esas horas de trabajo durante los últimos 4 años, y a mí escribir prosa me produce mucho dolor. Voy viendo como el trabajo se va despejando, pero en mi vida no fui capaz de estudiar una hora diaria para sacarme el bachillerato, y ahora, después del trabajo, le saco 1 hora a lo sumo a la novela, y hoy escribí un folio, lo que dice Javier Marías que hay que hacer. Pero él se tira 7 u 8 horas corrigiendo cada día, y yo los folios se me van acumulando, y van surgiendo tramas con fallos que intentaré corregir en un trabajo de corrección de un año. Otra forma de trabajar. Lo he dicho en alguna parte pero Pablo García Baena me dio la libertad cuando se llamó a sí mismo vago como lo más positivo de su actividad poética. Y la verdad que llevaba tres días sin escribir y durmiendo una siesta de cuatro horas después de trabajar, y hoy he tenido otra perspectiva de la historia. Muñoz Molina tiene razón, y el ejercicio de novelar te da una continuidad que no tienes con un poema, aunque sea una continuidad de 3 días a la semana, y uno de ellos el sábado que viene. Me he propuesto abastecer las ansias de seguir novelando durante unas 5 horas. No dejo de tener ese sentimiento equivocado de hoy de, mira he hecho una hoja más, porque al día siguiente puedo desecharla. Algo que no hace Adan, él dice que todo lo que sale forma parte de él, y en su libro Poison hay poemas más logrados y otros menos logrados.
En Un final para Benjamin Walter vi un trabajo concienzudo y así es difícil que las cosas salgan mal, y es que el libro me encantó por entero, fue escrito según registra Alex Chico entre el otoño de 2015 y el verano de 2016, aunque debió de tener un trabajo de documentación impresionante. Fred cabeza de Vaca ha tenido un trabajo inmenso de imaginación y de investigación académica sobre arte, y el libro se me hace pesado, denso, no creo que lo leyera un lector acostumbrado a leer a Pérez Reverte y eso es un problema si quieres vender muchos libros. De hecho es triste, pero Pérez Reverte está en la Academia porque vende muchos libros en el extranjero, o al menos eso le escuché a Víctor García de la Concha.
No quiero terminar este artículo sin destacar el trabajo y mimo que ponen las editoriales en sus libros. El de Alex Chico en Candaya y el de Vicente Luis Mora en Sexto Piso tienen una edición excelente. Enhorabuena.

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