jueves, 1 de noviembre de 2018

Deshacerse de un poema


Laia Abril

En un artículo de blog, el poeta y ensayista Jordi Doce habla de este verso de su admirado Tomlinson: 'One builds a house of what is there". A la vez, añade la traducción que de él hace Octavio Paz -otro de sus poetas admirados- y dice así: "La casa se construye con lo que ahí encontramos"; y concluye el artículo con un intercambio de versos, presumo suyos, de un poema titulado 'Primer acto': "estamos, empezamos, nos vemos 'aquí... con las ruinas', y terminamos 'siempre lejos, siempre volviendo a casa'". El artículo entabla un curioso diálogo con lo que él cree que es la imaginación para construir un poema, empezar 'aquí... con las ruinas' y terminar el poema con el significado de que hemos vuelto a casa, con 'una mirada que se declara incapaz de poner orden o sentido en lo que ve', en palabras del propio Jordi.
A partir de aquí yo me hago una pregunta que está muy presente en mis propios poemas. Y cuento la anécdota que me ha ocurrido hoy. En el último año he vivido unos momentos de incertidumbre a los que me creía incapaz de dar una respuesta y utilizaba mi poesía. Más allá de si es buena o mala literariamente hablando, en ella mostraba el desorden de mi momento, y con ella sentía que tenía resortes para manejarme en lo que hacía. La anécdota de hoy empieza por un instante de increíble estrés que he vivido en el trabajo, que me ha llevado casi a vomitar en casa después del almuerzo, a intentar recuperarme echándome la siesta, y a estar contemplando a la luz de los Ejercicios de San Ignacio y buscar el silencio. En el transcurso de la contemplación en la que he estado casi hora y media, me he creído en la necesidad de seguir buscando el momento en los siguientes días porque me ha servido. La pregunta es la siguiente: ¿Un hombre creyente debe destruir sus poemas de desolación? La contemplación me sirvió, es más, intenté hacer un poema después, y no me salieron los versos. ¿Debo estar preocupado? Leo más arriba, en el mismo blog, un verso de Ernst Jünger: 'La vida divina es presente eterno', por lo que me sigo haciendo preguntas que intentaré responder en los próximos días. 
¿De verdad sirve la contemplación? ¿Verte en los ojos de la divinidad? He llegado a la conclusión de que el silencio me beneficia, pero el silencio purificador que ordena los escombros y por tanto, la casa; el poema ya está construido; quizá los 16 poemas de mi libro sean los suficientes, y ahora toque buscar a Dios. Aunque yo ya no le busco, sino que me siento, lo contemplo y dejo que me hable. En uno de mis poemas concluyo con el siguiente verso: 'Algo ocurre todos los días de una forma positiva, y yo no lo aprecio'. Este silencio no es el pozo al que estaba sometido Paul Celan tras la represión del nazismo, por ejemplo, quizá a un alma ordenada no le salgan poemas, aunque el desorden siga presente, porque como Jordi dice, a ese no ser capaz de poner sentido a lo que se ve, yo todo ello lo llevo a la divinidad, lo contemplo a la luz de la Palabra, y rara vez no se encuentra un significado. Paul McCartney lo dijo (la frase exacta no la recuerdo): 'Es sanador contar con la aceptación de que hay algo o alguien que te acompaña'. 
No significa que tenga la vida resuelta, y espero que de los escombros ordenados también se pueda construir un nuevo poema. La verdad es que admito que estoy exhausto y a lo mejor sea la causa de que hoy no haya podido escribir un poema.

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