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Pasa el tiempo y he ido creciendo. Después de dos poemarios que vieron la luz en 2012 y en 2015 respectivamente, me di cuenta que tenía que rehacerme, redefinir qué quería que fuera mi proyecto artístico. Los libros vieron apego en cierta crítica, y yo sentía que el camino se podría dilucidar. Me fijé en los premios pero en estos 5 años no he conseguido nada, más bien he desaprovechado el tiempo. La mejor enseñanza de este tiempo es fijarme en que no hay sitio donde te traten mejor que en tu propia casa, y en el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Badajoz me trataron inconmensurablemente bien.

Mi propuesta va encaminada también a otras dos vertientes que no le dedico el tiempo que yo quisiera: la fotografía y la música; concretamente la fotografía analógica y la composición con la guitarra. Pero sobre todo la composición de música se aleja muy mucho de lo que se hace hoy día. Tengo 5 carretes analógicos realizados en 2017 que nunca he revelado y que el otro día encontré. Y que si no se han estropeado, podría descubrir como descubrieron todo un legado de Vivian Maier. Mi deseo es grabarme un disco con diez canciones compuestas por mí y en el interior, que vaya una selección de mi fotografía. Lo suyo es autoeditármelo porque como están las cosas en el mundo de la cultura, y al lugar donde van encaminadas, se asemeja a subir una tapia inmensa que no tengo muchas ganas de perder el tiempo.

Últimamente he descubierto algunas cosas, autores que me están deslumbrando. He redescubierto a Antonio Machado, y por qué, alguien que se quiera dedicar al arte de la literatura, no acierte a sopesar que la poesía que conocemos hoy día no se entiende sin él. Nos ha dejado un legado literario y de pensamiento imprescindible. Pero no digo nada nuevo. Mi verdadero descubrimiento de 2020 es Cesar Simón y sus Obras completas que editó Pre-Textos en 2016. Dice de él, en el prólogo, Vicente Gallego, que podías ir hablando con él mientras paseabas, y despistarse para contemplar algo a lo que tú no le habías dado importancia y eso lo refleja en los poemas. No fue un poeta de premios y los reconocimientos más bien le han venido después de su muerte.

Visité en Madrid en febrero la Exposición del increíble Richard Learoyd y me contagié del Covid-19. Pero creo que valió la pena. Me encanta la disposición que tiene Madrid demasiado interesantes para dejarlas escapar. En música he tomado la decisión más sencilla de mi vida. Darme de baja de Spotify y volver a redescubrir mi viejos discos de vinilo y de CD. Estaba sobresaturado de Spotify. No es bueno tenerlo todo a tu alcance. Quiero volver a redescubrir qué es pedir un LP y que te llegue a casa, y escucharlo hasta la saciedad.