Cuerpos impuros

 

Cuerpos impuros

 

¡Cuántos días sin importancia!

 

         Nada, Carmen Laforet

 

 

 

1

 

Una duda placentera, existir. En los rincones que la niebla ha ocultado hay vida, como transcurre más allá la síntesis del paisaje. En esa sensación de instante transmitimos la inmediatez de la raíz, que sufre más si la tierra es salobre.

 

2

 

No hay surcos cuando hallamos la espera. El barbecho desea la originalidad del tiempo mientras las escamas de la tierra dibujan una historia de amor. No hay barbecho donde no hay esperanza, como el pescador no pesca en el pasado.

 

3

 

Sustituido por la ciudad, ¿dónde acumulamos emociones? La incompatibilidad con los fragmentos de rocío, tan puros que no se producen milagros donde no existe una estrategia, tan olvidados por el amor que edifica una desolación.

 

4

 

Si los días se forman al amanecer, se transforman en energía, al amparo de leyes construidas en la suerte.

 

5

 

Levantar los dedos, temeroso, afianzarme a la maroma intrascendente de un tronco inservible y estudiar el mito de Dafne para ser invencible.

 

6

 

Hay algo eterno en la mota de polvo, y porque desfallece el acto de deshacer de la yema del dedo esa eternidad, nos damos la mano y nos convertimos en hojarasca por donde transita nuestra pequeñez. Añoramos y ya está.

 

 

7

 

Esa introducción pasajera en el amor. Si este amor es sensible, es más fácil ser un alcohólico cuando se pierde, es más fácil y ya está.

 

8

 

Conozco la forma de estar cerca de ti, aunque no existas; solo tengo que desquiciarme un poco.

 

9

 

Hasta el rincón más extraño siente una debilidad, porque la hemos pensado, y esa debilidad siente al rincón donde no ha estado nunca.

 

10

 

Este día está en lo que desechan los sueños al despertar; reflexionamos sobre esa incompetencia que existe.

 

11

 

Queda el tacto de dos manos que se unen. Esa sensación dura en la mente del mundo que todavía funciona.

 

12

 

En el momento más imprescindible hay madurez en lo que se olvida.

 

13

 

Quedo a la espera de dudar del paisaje donde no he nacido, porque del desarraigo se construye un pueblo que empieza de cero, en ese paisaje en el que ha nacido.

 

14

 

Es demasiado tarde para olvidar, y aquí estamos, matando nuestra esperanza al estar enfadados eternamente. La amistad es un dolor al que nos hemos acostumbrado.

 

 

 

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